Eva tomaba el sol a la una de la tarde:
En la terraza desenvolvía su cuerpo
y le decía al sol que la poseyera,
que se quería empapar de su magia.
Y el sol, como amante embrujado por su belleza,
ferozmente se apoderaba de ella cada tarde;
y cada tarde le hacía feliz,
y pintaba de color su piel.
Eva tomaba el sol en la terraza.
Era su mejor amante, siempre oportuno,
siempre discreto.
Y cuando su Adán se encontró con ella a la una de la tarde.
Eva, descarada,
le dijo que se iba con su mejor amante,
a tomar el sol.
Y de nuevo desenvolvió su cuerpo,
en su terraza, para que el sol la viera y la amara poro a poro.
A la una de la tarde Eva tomaba el sol…..
Jesús Ángel B. Morato
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